“La única manera de romper los círculos de desventajas que traen nuestros alumnos es a través de la educación”

Miércoles, Enero 4, 2017 - 10:55
Durante más de 40 años de experiencia laboral, la rectora del colegio de San Bernardo ha podido verificar la importancia de la motivación personal y el desarrollo de talentos para superar obstáculos y construir proyectos de vida.

“Yo creo que soy profesora desde siempre”, afirma la rectora del Colegio Sebastián Elcano de San Bernardo, mientras toma un café en su oficina y reflexiona sobre su carrera y su vocación por la docencia. A pesar de haber sido la menor de tres hermanas, Patricia Miranda recuerda que siempre se caracterizó por ser “mandona” y por enseñar todo tipo de cosas a sus primos, sobrinos o amigos. “Siempre me gustó la educación”, asegura.

Estudió en la Universidad de Santiago y se tituló como Profesora de Estado en Castellano, teniendo una mención en dirección comercial y técnicas de expresión. “Éramos los únicos profesores de castellano que podíamos hacer clases en colegios técnicos e industriales. Las otras universidades estaban enfocadas en literatura, pero acá la carrera era más procedimental y eso me gustó mucho”.  Cuando aún le quedaban dos años de estudio, y esperaba a su primer hijo, Patricia comenzó a trabajar haciendo clases a trabajadoras de una compañía papelera, en Puente Alto, a través de un convenio con DuocUC. 

Ese fue el inicio de 42 años dedicados a una profesión a la que se entregó por completo, cosechando grandes satisfacciones. “No es fácil trabajar en educación, pero es maravilloso. La educación nos permite permanecer siempre jóvenes porque estás en contacto con niños y eso te nutre el alma”.

A pesar de su larga trayectoria, Patricia no tiene demasiadas instituciones en su curriculum laboral. “Me cuesta mucho cambiarme de trabajo y me quedo por muchos años, porque siento un compromiso muy grande cuando formo parte de un proyecto educativo”, asegura. Así fue como trabajó durante más de 10 años en la Sociedad de Instrucción Primaria (SIP), institución que le permitió entender la educación desde los diferentes estamentos, desempeñándose en una diversidad de cargos. “Estoy muy agradecida de ellos porque, además de ser profesora, tuve la oportunidad de ser inspectora, inspectora general, encargada de curriculum, encargada de evaluaciones, y finalmente subdirectora”. Por aquella época estudió también un Magister en Gestión y Liderazgo Educativo. 

Corría el año 2007 cuando la directora académica de EducaUC, María Domeyko, la invitó a liderar un nuevo proyecto educativo, en el que pudo asumir por primera vez como rectora. “Nos habíamos conocido en la SIP y para mí ella era un gran referente en la labor educativa. Así es que cuando creyó en mí y me invitó a participar, no lo dudé ni un segundo. Me vine y estoy feliz”, recuerda. Llegó a la rectoría del Colegio Sebastián Elcano de San Bernardo en marzo del año 2008. “Era todo un desafío, este era un colegio muy chico, que se había quedado con 304 alumnos de matrícula. Hoy tenemos 800 alumnos y hemos visto en estos nueve años un importante crecimiento en muchas direcciones”.  

Participación y desarrollo de talentos individuales

Patricia comenta que uno de los principales desafíos, y a la vez uno de los mayores logros de su gestión en el establecimiento con Sello EducaUC, ha sido poder alinear a los docentes en torno a objetivos comunes. “Esta es una comuna alejada, por lo que es difícil atraer a los profesores. Pero hemos trabajado mucho para generar un sentido de comunidad y un ambiente de trabajo grato, que nos permita reducir la movilidad laboral. En los últimos años lo hemos logrado y ha sido muy bueno, porque eso va generando sentido de pertenencia”.

Otro cambio importante ha estado relacionado con el estilo de liderazgo, fortaleciendo la participación de todos los estamentos. “Estamos generando jornadas de diálogos pedagógicos y los profesores lo sienten y lo valoran. Antes teníamos una dirección bastante más vertical, pero ahora estamos tratando de instalar un estilo más horizontal. Los profesores se están dando cuenta de que las cosas están cambiando, porque efectivamente los tiempos cambian y tenemos que lograr que la gente sienta que puede aportar en este día a día. El poder ya no puede estar centrado en una sola persona, porque aquí lo importante es lo que hacemos en conjunto para que los niños salgan adelante. Hemos tenido que entender que toda nuestra labor es por y para el futuro de nuestros alumnos, porque la única manera de romper con los círculos que ellos traen es a través de la educación”.

Por otro lado, la rectora asegura que hoy vivimos un proceso de cambio en el paradigma de la educación, en el que el educador ha dejado de tener autoridad por su posición. “Hoy día la autoridad no está centrada en la persona, sino que el profesor se la tiene que ganar frente al alumno. Debe construir una imagen creíble demostrando que maneja su disciplina, y debe ser desafiante para inspirar respeto en sus estudiantes”.

En este sentido, Patricia comenta que el acceso permanente de los niños y jóvenes a la información disponible a través de las redes ha cambiado el sentido de la educación, que hoy debe estar centrada en el desarrollo de las habilidades y destrezas de cada estudiante, al tiempo que se les ayuda a desarrollar seguridad en sus propias capacidades para construir un proyecto de vida. “Los conocimientos están ahí, a un click de distancia, en su teléfono o en su computador. El desafío hoy día es descubrir los talentos en los niños y potenciarlos, porque no todos los alumnos son buenos para lo mismo. Desde esta nueva mirada, los profesores somos facilitadores en ese proceso de búsqueda personal y lo que tenemos que hacer es lograr que los niños crean y confíen en que pueden llegar muy lejos”.

Así es como cobra relevancia la participación activa del propio estudiante en el camino de búsqueda de su vocación, ofreciéndoles libertad para elegir. “Lo más importante para el Colegio Sebastián Elcano es que el alumno llegue a ser lo que él quiere ser. No importa que no vayan a la Católica o a la U de Chile, porque ese no es el objetivo del colegio. De hecho, no todos mis niños quieren ir a la universidad, más del 50% quiere estudiar carreras técnicas, más cortas, que les permitan empezar a trabajar pronto para ayudar a sus familias. Pero lo importante es que cada día entran más de nuestros jóvenes a la educación superior y tenemos que ayudarlos a creer en ellos para que no abandonen sus sueños nunca. Necesitamos que persigan la estrella más lejana que hay en el firmamento, pero la que ellos elijan, no la que nosotros queramos para ellos”. 

Con ese objetivo en mente, Patricia comenta que les ha dado muy buenos resultados incentivar a sus estudiantes para que participen en la mayor cantidad posible de torneos inter escolares. “Cuando nosotros llegamos este colegio no tenía una sola copa. Ahora tenemos muchísimas. Participamos en todos los concursos que encontramos porque queremos convencer a nuestros alumnos de que realmente hay posibilidades para ellos. Los jóvenes de todos los sectores socioeconómicos tienen la misma cantidad de talentos. No hay nadie que valga más que otro por lo que tiene, sino que cada uno vale por cómo es, por cuánto sabe y por la forma en que se mueve en un mundo de virtudes y valores”. Así es como en los últimos años los estudiantes del Sebastián Elcano se han destacado en una multiplicidad de encuentros académicos de debates, matemáticas y ciencias, entre otros. 

Pero además del valor motivacional que tienen estos logros, la rectora asegura que los niños que participan en torneos escolares muestran luego un avance en su rendimiento en la sala de clases. Y ese es justamente uno de los objetivos que el colegio se ha planteado para su desarrollo futuro. “Tenemos una meta muy grande para la cual vamos a trabajar en los próximos años, que es mejorar los resultados académicos en evaluaciones externas, porque claramente esa es la única manera de permitir a los jóvenes llegar donde ellos quieran”. 

Otro objetivo claro para la rectora es equilibrar la alta demanda que hoy existe en la comuna por ingresar al colegio, con un aumento en las cifras de retención durante la vida escolar del alumno. “San Bernardo es una comuna dormitorio, por lo tanto, cuando una familia se va a vivir a otro sector, el alumno nos deja. También hay algunos que se van por problemas económicos. Lo que más quisiéramos es que todos los alumnos ingresaran en pre kínder y no salieran hasta egresar de cuarto medio. Sabemos que esto no es posible en un 100%, pero nos gustaría seguir avanzando en disminuir la movilidad, para tener un proyecto educativo con la mayor continuidad posible”.

Patricia enfatiza también en la necesidad de contar con el apoyo de los padres y apoderados para trabajar en conjunto en la formación de los niños y jóvenes. “Necesitamos que ellos también tengan altas expectativas de sus hijos, para que los incentiven a seguir estudiando después de salir del colegio. La educación funciona a partir de una triada entre colegio, alumnos y apoderados. Si uno de los tres falla es porque algo está pasando y necesitamos trabajar con el entorno para resolverlo. Esto no es una tarea fácil porque el alumno de hoy no tiene consciencia de que, de primero a cuarto medio, está labrando su futuro. Recién en tercero medio empiezan a darse cuenta de que están ad portas de uno de los hitos más importante de su vida, que es tomar una decisión vocacional”.

Pero no cabe duda de que uno de los elementos más importantes es la figura del profesor durante el camino de aprendizaje del alumno. “Tenemos que seguir trabajando en la motivación de los docentes para lograr que ellos crean en sus propias capacidades y en las de sus estudiantes. Si tú lo piensas, cada uno de nosotros tiene al menos un adulto que fue nuestro referente cuando éramos niños. Eso tenemos que ser, el espejo para nuestros jóvenes. Ojalá cada uno de mis profesores fuera admirado por sus alumnos para que ellos dijeran ‘yo quiero ser como él’. Eso es dejar huellas y la educación consiste en dejar huellas”. 

Y concluye: “Yo creo que esa es la labor más importante en un colegio, que todos nosotros terminemos el día respirando profundo y sintiendo que hicimos todo el bien que pudimos por nuestros niños y niñas”.

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