“Antes de juzgar y condenar tienes que recordar que hay algo ahí que lo puede explicar”

Viernes, Septiembre 2, 2016 - 10:53
Durante trece años de desempeño en el área de formación, Marcela se ha destacado por su capacidad para mediar e intervenir tempranamente en la resolución de conflictos, contribuyendo a mantener un privilegiado clima de convivencia escolar en el establecimiento.

Aunque se convirtió en madre a muy temprana edad -y decidió entonces dedicarse por completo a la crianza de sus tres hijas- Marcela Fuentes, Coordinadora de Formación del Colegio Los Alpes de Maipú, siempre supo que estaba llamada a desarrollar funciones fuera del hogar. “Nunca dejé de lado la inquietud de trabajar colaborando con otras personas, porque había visto que la gente se acercaba a conversar conmigo y yo tenía esa habilidad. Desde chica siempre tuve esa inclinación y facilidad para escuchar y ayudar a las personas que lo necesitaban”. Por ello es que, apenas se dieron las condiciones, decidió estudiar Orientación Familiar, una carrera cuyo horario le permitía compatibilizar sus estudios con sus responsabilidades familiares.

“Fue un período muy estresante, pero satisfactorio también, porque las niñas lo vieron y lo valoraron. Aunque disfruté mucho de poder dedicarme 100% a la maternidad, siempre sentí que tenía que volver a mí y dedicarme a mi desarrollo personal, profesional y laboral, porque sabía que estaba destinada a algo más. Fue muy duro, a veces no dormía y me amanecía estudiando, pero fue una decisión acertada”, recuerda.

Así fue como, tras titularse con excelentes resultados académicos, el año 2003 se integró al mundo laboral como orientadora del Colegio Los Alpes de Maipú, establecimiento que la ha visto crecer y desarrollarse profesionalmente hasta convertirse en el pilar de formación y convivencia que es hoy para toda la comunidad educativa.
“Lo que más valoro de Marcela es precisamente que muestra mucho cariño hacia su gestión, lo cual se nota en el trato con los alumnos y con los profesores. He visto todo su proceso de crecimiento, desde que era orientadora para luego transformarse en la encargada de convivencia escolar, adquiriendo rango de coordinadora de formación. Yo puedo delegar muchas funciones en ella y he visto como se ha ido empoderando en su cargo”, comenta Gino Canales, rector del establecimiento. “Tiene mucha pasión por lo que hace y siempre está haciendo una autocrítica, cosa que escasea en las personas. Destacaría también que es generosa con lo que sabe, siempre busca mecanismos para apoyar en diferentes problemáticas y no duda en compartir sus ideas, sino que las comunica fácilmente, sin guardarse ninguna información”, concluye.

Marcela comenzó a trabajar en el colegio sólo dos días a la semana, cuando su hija menor aún no cumplía un año de vida. “Fue muy bueno llegar a trabajar acá, tanto para mí como para las niñas, porque ellas participaron de todo y entendieron que los tiempos iban a ser diferentes”.

Aunque recuerda que su debilidad inicial fue la falta de conocimientos en el área de orientación vocacional, asegura que su formación le permitió suplir rápidamente esa falencia. “Aunque lo vocacional fue un desafío al comienzo, comencé a indagar y me di cuenta de que había muchas herramientas disponibles, como los tests por ejemplo. Al poco tiempo ya estaba trabajando con varios preuniversitarios y universidades. Por otro lado, la orientación familiar me entregó una mirada más global, porque puedo mirar más allá al alumno, incluyendo a los profesores y a las familias, entendiendo que los problemas pueden ser sistémicos”.

Junto con su responsabilidad en el área vocacional, Marcela tuvo que convertirse de inmediato en profesora, asumiendo las horas de la asignatura de Orientación, en 7° y 8° básico. “Preparaba mis clases con tiempo y trataba de ser muy rigurosa. Me apoyé en los programas ‘Sin drogas, más libres’ que existían en esa época”, comenta. Luego comenzó a intervenir en la resolución de problemas entre los profesores, los alumnos y sus familias, por lo que hacia fines del año 2008 ya se hizo necesaria su presencia un día más en el colegio. Recuerda que durante esos días sintió una validación y valoración por parte de la comunidad escolar, lo que se vio reflejado en que el año 2009 le asignaran dos jefaturas de curso, en 5° y 6° básico.

“Desde que me convertí en profesora jefe, le saco el sombrero a la labor del profesor. Es realmente muy difícil encontrar el equilibrio y los límites de tu rol, aprendiendo por ejemplo a ser bromista sin ofender o a decir ‘te quiero, pero merezco respeto como autoridad’. Eso no te lo enseñan en ninguna parte. Muchas veces tienes que llegar a la clase y dejar de lado emociones o problemas personales, agotada y con miedo, para sacar adelante a un curso de niños que son diversos”, reflexiona. Marcela tiene claro que lo más difícil fue “enfrentarse a los niños desafío y lograr que todo un curso siga tus lineamientos, encantándolos de verdad, sobre todo ahora que nuestros jóvenes están tan diferentes a los de antes”.

Como no tenía muchas horas de clases con sus alumnos, recuerda que pidió permiso a los profesores de diferentes asignaturas “para estar presente cada cierto tiempo en la sala y lograr cercanía con mis alumnos”. Así fue como se sentaba al fondo de la clase, como una alumna más, durante las horas de lenguaje, matemática o historia. “Con mi presencia logré moldear las conductas de los alumnos, salvo algunas excepciones”.

Reconoce que, durante su crecimiento profesional en el colegio, también fue clave contar con la confianza y el respaldo del actual rector. “Don Gino siempre ha visto el área de orientación y formación como algo más importante incluso que lo académico, siendo dos ámbitos de la educación que deben ir de la mano. Él siempre quiso empoderarme en ese aspecto y lo logró. Si yo estoy acá es también porque él creyó en lo que yo decía y vio que mi trabajo podía dar frutos en muchos ámbitos”, afirma.

El año 2010 el Colegio Los Alpes se integró a los establecimientos con Sello EducaUC y Marcela pasó a ser Coordinadora de Formación, integrándose al equipo de gestión, junto al rector y los coordinadores académicos de cada ciclo. Fue necesaria su presencia en jornada completa, durante los cinco días de la semana, y debió asumir nuevas responsabilidades, como la supervisión de los inspectores. “Fue un cambio sustancial, pasé a tener mucho más trabajo, a tener que reportar lo que hacía y a participar en reuniones periódicas de equipo. Los dos primeros años hice también clases de orientación en todos los cursos, desde segundo básico a cuarto medio. Formamos un muy buen equipo de gestión y siempre estamos ahí apoyándonos. Cuando uno está más débil, lo tiramos para arriba entre todos”.

Afirma también que, desde ese momento, ha sido fundamental el apoyo recibido desde la coordinación de formación de EducaUC. “Siempre que necesitamos apoyo, están presentes, ya sea por correo o en forma presencial. Es un gran aporte y estamos contentos con ese acompañamiento, porque te hace sentir que no estás sola y que, si se presenta algún tema complejo, inmediatamente vas a poder recurrir a una mirada distinta”.

La importancia de la empatía y la mediación

De acuerdo a la opinión del rector Gino Canales, una de las principales fortalezas del trabajo de Marcela Fuentes ha sido su capacidad para intervenir tempranamente en situaciones de conflicto que involucran a distintos actores de la comunidad escolar, demostrando una gran capacidad de empatía y mediación. “Ella ha destacado por liderar acciones preventivas que se ejecutan en los distintos cursos para fomentar una buena convivencia y una relación sana al interior del colegio. Eso nos ha permitido actuar a tiempo en la resolución de los conflictos. Por ejemplo, cuando un profesor nos comenta que le está costando hacer clases, se reporta a la jefatura y se comienza a actuar de inmediato, planificando actividades para orientar a los docentes e implementar alguna estrategia con el curso. Eso nos ha permitido construir una reputación en el plano de la convivencia escolar que trasciende hacia una alta demanda por la institución. Nuestra Coordinadora de Formación ha sido clave como mediadora, estando siempre presenta para generar un buen clima de convivencia”.

Respecto a su relación con los demás docentes, Marcela comenta: “acá hay que mediar mucho, acompañar y entender que detrás de este profesor de matemática o lenguaje hay una historia también, que no tienes por qué saberla, pero a veces se devela. Antes de juzgar y condenar tienes que recordar que hay algo ahí que lo puede explicar. Yo creo que eso ha sido mi punto fuerte, tratar de estar siempre ahí acompañando”.

Por otro lado, también enfatiza en la importancia de trabajar de la mano con las familias, contando con la colaboración de los padres y madres como los principales formadores de sus hijos. “Nuestros niños cada vez son un desafío mayor y los padres están dejando mucho de lado su labor como formadores en lo valórico, delegando toda la responsabilidad al colegio. La tecnología e internet han sido una herramienta fabulosa para el trabajo de todos, pero ha significado también un deterioro para las relaciones interpersonales y ha ayudado mucho a crear conflictos, entonces es imposible lograr algo si no se trabaja en colaboración con las familias”.

Por ello es que, entre los proyectos emblemáticos que ha desarrollado en su gestión como Coordinadora de Formación, ella destaca mucho los talleres para padres, que se desarrollan dentro de las reuniones de apoderados de todos los cursos. A través de estas instancias se han podido abordar temas como la prevención del cyberbullying, el desarrollo de los valores en la familia o cómo mejorar la comunicación entre padres e hijos. “Hemos logrado empoderarnos con estos talleres y en los comentarios de evaluación de reunión que recibimos como equipo de gestión, se habla muy bien de ellos, por lo que sabemos que han tenido una muy buena aceptación”.

Otro de los logros del área de formación del colegio ha sido el crecimiento desde el punto de vista confesional, organizando catequesis de primera comunión y confirmación, además de una pastoral social que lidera visitas periódicas y sistemáticas de alumnos a diferentes hogares de la Región Metropolitana.

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